Ceremonia de recepción del «Archivo Vásquez», en la sede de la Escuela Superior de Música Fausto Aguirre

Julio 15 de 2022Ciudad de Cholula, Puebla, 15 de julio de 2022.Estimados amigos, aliados y cómplices, este momento para mí, forma parte de la floración que por fortuna estoy viendo aparecer tras 36 años dedicados a la búsqueda de un padre, a través de su espíritu impregnado en cada una de las notas, de cada una de las partituras que hoy vengo a depositar en su regazo, como si se tratase de un hijo.

Mi precoz orfandad a los 10 años de edad, me privó de la presencia de aquel músico que fue mi padre, y al que como ya dije, fui a buscar tras el expolio de todos mis bienes, ejecutado a rajatabla al final de mi infancia.

Les llamo amigos, aliados y cómplices, pues hoy representamos a toda esa guerrilla que no deja de combatir en favor de la luz y de la cultura, del arte, y en este caso de la música; de nuestra música mexicana, tan desconocida, pero, sobre todo, tan menospreciada. Y esto me basta para considerarlos como parte de mi lucha, un deber que como generación tenemos con nuestros antepasados.

Desde que llegué a esta hermosa ciudad, he ido percibiendo en derredor, un elemento fundamental y requisito indispensable en cualquier actividad humana, aún más cuando estas se ponen al servicio de la cultura, y con el objetivo de poner a salvo el patrimonio intelectual de su propia naturaleza de fragilidad y riesgo, al que queda expuesto, casi desde su concepción.

Un elemento esencial que me hizo tomar la decisión de venir hasta acá, trayendo el tesoro que fui recuperando, partitura tras partitura, a lo largo del camino: El amor en consciencia de lo que significa salvar nuestro legado
artístico, con la mira puesta en las generaciones futuras. Porque sólo es el arte lo que nos pone a salvo de la realidad y lo que nos significa en el tiempo. Como hijo y heredero universal de la obra de José Francisco Vásquez Cano, me congratulo de haber sumado esta nueva amistad, esta nueva alianza y esta nueva complicidad; como melómano mi dicha es tal vez de un calado mayor, pues hace muchos años que tengo muy presente aquello que Octavio Paz definió, creo yo, perfectamente: «Yo soy una pausa y me voy…»
Y desde entonces sé que he ofrecido mi trabajo a mi país, y a quienes en el futuro irán descubriendo la vasta obra musical de mi padre, que, por razones naturales, yo difícilmente podré escuchar.

Quiero ofrecer mi gratitud a los principales amigos-aliados-cómplices que, durante diferentes etapas de mi empeño, han sido primordiales para que yo continuara en la brega. Por orden cronológico lo hago y les pido un aplauso para
cada uno de ellos: El doctor Samuel Maynez, El doctor Gabriel Pareyón, la doctora Enid Negrete y todo su equipo, y el maestro Ludwig Carrasco. 

A la Escuela Superior de Música Fausto Aguirre, ESMUFA, mi gratitud también por su interés en la obra de mi padre, pero antes que nada, y a riesgo de sonar reiterativo, por su amor a ella.

Esta nueva alianza tan promisoria, me permitirá volver a casa en Barcelona, para contarle a mi familia que la luz continúa comiendo sombra, y a Gabriel, mi nieto, que el espíritu de su bisabuelo está a buen recaudo en ultramar, en el país que nos vio nacer, al pie de nuestros volcanes, desde donde él ha heredado la sangre ilustre de un músico que ha venido venciendo al olvido, a pesar de todo y no obstante lo más ingrato de la realidad.

Como una suerte de Odiseo en versión coyoacanense he vuelto a Ítaca . después de casi 18 años, trayendo la buena nueva: Hemos recuperado a un hijo ilustre, un hombre que por alguna razón, fue mi padre: José Francisco Vásquez Cano.

Muchas gracias.

José J. Vásquez Torres


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