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Tengo a Esmogtitlán en la mira y al fin, como dice la canción: Se me hará volver…
Han transcurrido casi 18 años desde mi llegada a esta mi atalaya frente al Mediterráneo; vida que he ido llenando de mucho trabajo y de dosis puntuales de nostalgia por lo venidero que, sin embargo, no tendría ninguna explicación sin lo pasado.
La vida enseña pero no explica…
Y yo he tenido que ir a buscar todas las respuestas para explicarme, quién fue José F. Vásquez, mi padre.
Así que de ese modo, a fuerza de vivir, hoy me veo en la abuelidad feliz y con un buen cargamento de dicha por el camino.
Cuando dejé el Anáhuac recordé la palabra de Kavafis…
«Cuando emprendas tu viaje a Itaca, pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo….»
Y así ha sido. Aunque ahora sé que Ítaca no es un punto geográfico sino una revelación íntima.
Y gratitud.
Esto es como vivir una siguiente reencarnación y de pronto tener la oportunidad de asomar a tu vida anterior. Como un fantasma chocarrero ante tal benevolencia transitoria pero feliz, y espero que fructífera, pues voy a intentar solucionar una buena cantidad de asuntos con la mira puesta en el futuro.
Pero además… Quiero volver a ver, a abrazar, y a reír con mis amigos de toda la vida a quienes tanto he extrañado. Quiero caminar sobre los adoquines del barrio que abandoné.
Quiero contemplar una vez más los volcanes que también fueron míos.
Quiero descubrir la ciudad actual que ya no me pertenece.
Quiero abrazar con aires renovados a mis ex-alumnos.
Quiero escuchar la música de mi padre en la Sala Nezahualcóyotl.
Quiero asistir a un función de mi obra Elixir de Emir.
Quiero hablar, charlar, dialogar, para seguir construyendo el recuerdo de aquella, mi primera vida.
Quiero saldar la cuenta de libros sin firmar a mis lectores.
Quiero intentar resolver algunos temas vinculados a mi larga investigación de 36 años tras la obra musical de mi padre; algunos marcados por la ventura de los hallazgos que no se acaban, pero también alguno indeseable por lo infame de su naturaleza.
Y para estos últimos asuntos habremos de organizar una rueda de prensa hacia mediados de julio; ya les contaré.
En el fondo… Quiero desandar camino para asimilar mejor lo que fui, lo que quise ser, y lo que finalmente he conseguido desde mi exilio voluntario.
Porque no obstante, todo fluye.
Quiero…
Y me inscribo en los puntos suspensivos que tanto me gustan porque me entienden, y porque creo que nos representan a todos; y con ello dejar este anuncio feliz hasta aquí…
Porque siempre hacen falta palabras al servicio de la felicidad, y es que la luz continúa comiendo sombra.
Nos vemos pronto, México, y que todo fluya…
JJVT