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José F. Vásquez: un concierto rescatado del olvido a cien años de su creación
El Concierto No. 1 para violín y orquesta de José F. Vásquez regresa del olvido en el centenario de su creación gracias a una edición digital revisada impulsada por el violinista y director Ludwig Carrasco.
La recuperación de la obra del compositor jalisciense José F. Vásquez (1896-1961) representa un nuevo paso en la revaloración de su legado musical. Escrita en 1921, esta partitura pertenece a la etapa temprana del compositor y refleja una clara influencia de la tradición romántica alemana, perceptible en sus melodías y en su dramatismo.
Ludwig Carrasco, responsable del rescate de la obra, considera que el concierto muestra a un Vásquez todavía en búsqueda de su propio lenguaje compositivo. “Es una obra virtuosa y temprana”, explica. Añade que aún existe una cercanía evidente con la escritura pianística y con modelos centroeuropeos de finales del romanticismo.
La obra fue estrenada en 1939 con el violinista Ezequiel Sierra como solista y la entonces Orquesta Sinfónica de la Universidad —hoy OFUNAM— bajo la dirección del propio José F. Vásquez. Después de aquella presentación, el concierto cayó prácticamente en el olvido.
Según Carrasco, el contexto cultural del nacionalismo musical mexicano pudo influir en el abandono de esta partitura. Mientras el discurso oficial impulsaba una identidad musical nacional, compositores con inclinaciones más europeas, como Vásquez, Julián Carrillo o Manuel M. Ponce, quedaron relegados. El director incluso señala ecos de Beethoven —particularmente de la Sonata Kreutzer— en el tercer movimiento de la obra, rasgos que quizá resultaban ajenos al ideario nacionalista de la época.
A juicio de Carrasco, este concierto debería formar parte del repertorio habitual de los violinistas mexicanos, por su cercanía estética con el Concierto para violín No. 1 de Max Bruch, pieza fundamental en la formación superior del instrumento.
El rescate de la partitura
Los esfuerzos de recuperación comenzaron hace más de una década, cuando se cumplieron cincuenta años de la muerte del compositor. Motivado por el interés en su legado, Carrasco localizó una copia manuscrita del concierto en la Biblioteca de la Facultad de Música de la UNAM.
A partir de una fotocopia poco legible realizó una primera transcripción y logró reestrenar la obra en 2013, en la Sala Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes, acompañado por la entonces Sinfónica Juvenil Carlos Chávez y bajo la dirección huésped de José Luis Castillo.
Posteriormente llevó a cabo una revisión exhaustiva de aquella primera versión, corrigiendo posibles errores atribuibles al copista y produciendo la actual edición digital revisada. El objetivo es facilitar el acceso a la obra para orquestas, violinistas y estudiantes interesados en incorporarla a su repertorio.
Con fines pedagógicos y de difusión, Carrasco también realizó una reducción para violín y piano, disponible gratuitamente en formato digital.
La presentación oficial de esta nueva edición se realizó el 5 de febrero de 2021 a través de Facebook Live, con la participación de José J. Vásquez Torres —hijo y heredero universal del compositor—, la investigadora Enid Negrete y el musicólogo Gabriel Pareyón.
José F. Vásquez: un compositor prolífico y olvidado
José F. Vásquez dejó un catálogo cercano a las 200 obras, entre las que se encuentran sinfonías, conciertos para piano y violín, poemas sinfónicos, sinfoniettas, lieder, ballets y siete óperas.
De acuerdo con José J. Vásquez Torres, cerca del 90 % de la producción del compositor ha sido localizada o recuperada. Aun así, permanece extraviada una parte de su obra.
Además de su labor como compositor, Vásquez fue una figura clave en la vida musical mexicana del siglo XX. Participó en la fundación de la actual Facultad de Música de la UNAM, impulsó proyectos vinculados con Radio UNAM y promovió la creación de compañías dedicadas a la ópera mexicana.
Un legado que busca volver a los escenarios
Ludwig Carrasco insiste en que la recuperación de partituras históricas debe convertirse en una tarea prioritaria para instituciones e intérpretes. Considera que gran parte del patrimonio musical mexicano permanece archivado, olvidado o sin acceso para nuevas generaciones.
La expectativa en torno al Concierto No. 1 para violín y orquesta es que pueda reincorporarse al repertorio nacional y eventualmente alcanzar escenarios internacionales. Para Carrasco, rescatar esta música no es únicamente un ejercicio histórico: es devolverle voz a una tradición musical que durante décadas permaneció en silencio.
Fuentes:
Erika P. Bucio, Diario Reforma, 5 de febrero de 2021.
Omar, Bitácora CDMX, 5 de febrero de 2021.
Xavier Quirarte, Milenio, 4 de febrero de 2021.
Galería de Imágenes
A partir del minuto 13, el Concierto No. 1 para violíb y orquesta (1921)




