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Y mucho me temo que serán muy pocos los medios de comunicación de la UNAM o del estado de Jalisco que vayan a ofrecer esta información, acaso porque la ignoran.
Ojalá me equivoque porque como jalisciense ilustre y en proporción a la trascendencia de su obra universitaria, lo merece.
Sin embargo, este rinconcito virtual debe proseguir hurgando entre las tantas formas de olvido encostrado, en busca de grietas para que la luz siga comiendo sombra como un eclipse frente a mi personal contrarreloj.
Ars longa, vita brevis…
Pero también porque es imposible desvincular tu corazón al de tus amados ausentes.
Y este es mi caso…
Por todo esto, queridos amigos y compañeros de virtualidad, les invito de nuevo a que conozcan o reconozcan esta página enfocada contra el olvido de José F. Vásquez, mi padre, y a que me hagan el favor de difundir esta información, si les parece bien, como una muestra de solidaridad contra el olvido de un músico mexicano, director, fundador de aulas, fuentes de trabajo, y de orquestas como la hoy OFUNAM; promotor incansable de la ópera nacional, y docente fundador de la hoy Facultad Nacional de Música, también de la UNAM, a la que entregó casi 40 años de su vida laboral, además de haber sido el primer Jefe del Servicio de Radio de la UNAM; este último hecho, ignorado dentro del relato oficial de la hoy Radio UNAM.
No obstante durante este año 2022 que se acerca a su fin, se han conseguido algunos avances tan significativos que incluso me hicieron ir a México tras 18 años de ausencia. Un viaje de reconocimiento de mis orígenes y de reencuentro, tanto con la obra musical de mi padre como con mi obra teatral. Y puedo adelantar que en este momento existen algunos proyectos en marcha que esperamos culminen a lo largo del año 2023.
Debo agradecer la suerte que ha comenzado a sonreír, con la apertura de las puertas de la querida OFUNAM, después de varias décadas, gracias a las actuales autoridades de la Dirección de Música, léase el maestro José Wolffer y la licenciada Valeria Palomino, pues como consecuencia de la iniciativa del maestro Ludwig Carrasco, un hombre
convencido de la necesidad de dar rescate a nuestros compositores nacionales, el pa sado mes de junio, (curiosamente en la fecha del Día del Padre) dentro de la 2a. Temporada, se presentó el Concierto No.1 paran violín y orquesta, en la Sala Nezahualcóyotl, llevando como solista a la espléndida Anna Göckel.
Asimismo es necesario mencionar acciones que han seguido llevando luz contra el olvido de José F. Vásquez; aquí enumero algunas:
Acompañado por Enid Negrete, parte del Archivo Vásquez se cambió a lo que hoy es su nueva sede en la Escuela Superior de Música Fausto Aguirre, en la ciudad de Cholula, Puebla, donde espero conseguir una mayor y mejor atención para difundir la obra y continuar con el rescate de su memoria.
El maestro Rodrigo Elorduy se ha dado a la tarea de revisar y editar varias partituras sinfónicas de mi padre a partir de las partichelas, pues Enrique Bátiz sigue en poder de las partituras orquestales. Así pues Elorduy acaba de presentar, al frente de la Orquesta Sinfónica de Coyoacán, el Intermezzo de la ópera El Mandarín. Su trabajo es inapreciable.
El talentoso pianista Ricardo Acosta, ha grabado de manera exquisita y excepcional, y por primera vez, el integral de Impresiones para piano, en sus 5 series, una de las obras más representativas que mi padre escribió para el instrumento.
Hacia el mes de septiembre se presentó en su natal Arandas, Jalisco, su hermoso Réquiem para cuatro voces desiguales, interpretado por el Coro de la UAM-Iztapalapa, bajo la dirección de la maestra Angélica Ramírez Cruz, gracias al firme trabajo de los maestros Giselda Rea y Joel López.
Como resultado del minucioso trabajo y del amoroso empeño de los maestros Víctor Nájera y Josué Olvera, la Partitura de la ópera, el Rajah, esta casi terminada tras un largo y cuidadoso trabajo de revisión y edición, con objeto de ser presentada el año próximo. De este proyecto se desprende la fundación de un patronato que apoyará la
puesta en escena de la obra.
El maestro Gustavo Martín Márquez, bajo los auspicios de la Facultad de Música de la UNAM, consumó finalmente la grabación del proyecto Violonchelo en México, después de un largo proceso de trabajo y selección, incluyendo dentro de este CD, el Preludio para Cuarteto de violonchelos de José F. Vásquez.
Hace unos días culminó la última sesión de grabación del CD de las Cinco Series de Impresiones para piano solo, a cargo del magnífico Vladimir Curiel, cuyo empeño ha sido apoyado por Ángel Ramírez, y que hacia principios de años saldrá a la venta, distribuido por el sello británico Tocatta.
Expreso también mi gratitud a las y los cantantes que a lo largo del año interpretaron fragmentos de la obra vocal de mi padre, y de la misma forma lo hago con todas las personas que de uno u otro modo colaboraron o participaron dentro de la organización, interpretación, y celebración de cada una de las conquistas alcanzadas; todas ellas han colaborado para dar un paso más contra el olvido de José F. Vásquez; avances todos de los que nos hemos beneficiado quienes amamos nuestra música.
Es importante señalar que al carecer de cualquier apoyo económico, bien oficial, bien institucional, esta labor se sostiene gracias a las aportaciones propias, voluntarias de amigos, familiares y ex-alumnos míos, incluso venidas de parte de mis queridos aliados desconocidos, pero también gracias al pago de los derechos de autor que por ley corresponden todavía, esto a pesar de haber ocurrido algunos abusos, por una parte, pero sobre todo a la falta de concientización que al respecto aún existe en el medio musical mexicano.
Una asignatura pendiente dentro del medio nacional, que debiera explicarse con mayor amplitud y respeto a los futuros músicos, en las escuelas, facultades y conservatorios del país, con ello se avanzaría en su comprensión y redundaría en el respeto al patrimonio intelectual, pues curiosamente quienes menos la observan son los mismos músicos, principalmente los que pertenecen a generaciones anteriores.
Sin embargo, el año igualmente me ha mostrado la otra cara, reflejada en hechos desagradables y derrotas en algunos proyectos enfocados en la continuación de esta labor. Solamente he de decir que los más tristes y muy lamentables, de una u otra forma, fueron, por un lado, la cancelación del proyecto del reestreno de la ópera El último sueño, que de acuerdo a Enid Negrete estaba ya aprobado, y por el otro lado, la profanación de la tumba donde reposan los restos, no sólo de mi padre sino también de mi hija. Un hecho afrentoso que se tuvo que acometer sin contar con ningún apoyo, más allá de palabras de ánimo. Y tratándose de un universitario tan ilustre y decisivo, Hijo Predilecto del estado de Jalisco, bien podría haber mediado mayor intervención oficial para castigar los hechos. Espero que algún día en el futuro se ponga atención a esto, y sus restos sean traslados a la Rotonda de los Hombre Ilustres de su estado natal, donde debe estar de acuerdo a sus indudables merecimientos.
Como se puede ver, para esta lucha contra el olvido de José F. Vásquez, el año 2022 ha estado permeado de gran intensidad, repleto de emociones contradictorias, y que me deja como saldo favorable el comienzo de una resurrección más palpable de este fantasma de la música mexicana, gracias a mis alianzas con músicos jóvenes interesados en
sus antecesores, y en explorar y dar a conocer la obra de esos compositores ubicados en la cara oculta de nuestra historia musical, alejados desde hace mucho de los hábitos orquestales y musicales establecidos en general, por una simple falta de trabajo investigativo institucional y por la curiosidad que nos debiera despertar el reconocimiento de nuestro propio acervo, creo yo.
La lista de agradecimientos es muy larga pero los más cercanos y activos han sido ya señalados antes, no obstante, agradezco a mi esposa Gala, a mi hjio Omar, y en general a mi familia por su paciencia ante esa larguísima espera de 36 años que ha llegado a produciernos desánimo, pero que me finalmente me han llevado a ver el comienzo de la cosecha de lo sembrado a lo largo del camino, y de algún modo, agradezco a la vida la oportunidad de haber vuelto después de tantos años a la ciudad en que nací, en una visita lumínica para el acomodo de mi vida anterior, cuerpo adentro, asimismo entrañable por múltiples razones en la que como dato curioso, les cuento que fui entrevistado 33 veces, como si se tratara de un rockstar cualquiera, algo muy inusual para la historia relacionada con un músico del género clásico, más aún, olvidado, como es el caso.
Mañana pues, se cumplirá un año más de su partida. La cifra: 61 años que se cumplen desde aquel 19 de diciembre de 1961 (otra vez el 61…)
¿Se acordarán al fin de él y de sus años de trabajo, como parte del origen de todas estas consecuencias felices que hoy vemos florecer y seguir creciendo, para orgullo general, usufructuarios todos de aquella época contra corriente?… Funcionarios, docentes, músicos y futuros profesionales de la música, todos testigos del efecto de la causa.
¿O volverá a cumplirse un año más de desmemoria institucional, mayoritaria?
Encima de las más de 170 partituras (óperas, sinfonías, conciertos, lieder, sonatas, cantatas, misas, poemas sinfónicos y un ballet) de mi padre, aún hay algo de polvo de olvido, hacen falta curiosos que quieran descubrirlas y tocarlas.
Y en esta realidad en derredor campea un silencio demasiado sordo.
Demasiado, creo yo, para una sola vida.
Porque por mi raza no habla todavía, con plenitud, su espíritu… Todavía.
-José Francisco Vásquez Cano –
(Arandas, Jalisco, 4 de octubre de 1896 – Ciudad de México, 19 de diciembre de 1961)
Aquí adjunto algún enlace de las grabaciones con las que contamos al día de hoy, conseguidas en el presente año.
Con una amplia invitación para que recorran esta página web y se enteren de otras novedades.
Felices fiestas para todos ustedes, amigos, cómplices y melómanos, compañeros en esta pequeña ventana virtual contra el olvido de José F. Vásquez.
Y que todo fluya…
-José J. Vásquez Torres-
Galería de Imágenes
A partir del minuto 13, el Concierto No. 1 para violín y orquesta.