Call us now:

Han transcurrido quince años desde que puse en marcha una primera herramienta en las redes, que me diera un nuevo y mayor impulso dentro del mundo virtual, tras 25 años del comienzo de mis andanzas detectivescas tocando puertas, siguiendo pistas y escudriñando en la memoria del mundo real, entrevistando a los pocos contemporáneos de mi padre, aún sobrevivientes, que me pudieran dar alguna información útil y orientación, con la idea de avanzar más y mejor. Había sido ya un camino largo pero muy magra la cosecha en la realidad, de la que yo decía que estaba ahí para ser cambiada, sino, ¿para qué estaba ahí?
Pero el olvido es un peso muerto con una enorme resistencia, más cuando los olvidadizos tienen su timón.
La Bitácora
Página dedicada contra el olvido de la memoria y de la obra musical de José F. Vásquez; docente, compositor sinfónico y operístico, director, y fundador de aulas y orquestas en México.
Así fue cómo se me ocurrió hacer la presentación de la página que abrí en Facebook, con la idea de contrarrestar al olvido que había desaparecido el nombre de José F. Vásquez, ignorando su paso por la vida.
Después elegí una fotografía suya para la portada de la página. Opté por una de las pocas que conservaba, ya que casi la totalidad de esos pequeños tesoros familiares, tampoco se salvaron del expolio total de nuestros bienes, ejecutado a rajatabla tras la muerte de mi madre. Para los saqueadores, dos niños menores de trece años no iban a ser un obstáculo, y así lo demostraron.

En ella aparece él caminando entre el público que lo mira, en un concierto que dirigió en Oviedo en 1954. A un lado de esta vieja foto en blanco y negro, coloqué otra, hermosa, en colores en sepia, que presenta la foto de su cabeza en bronce, obra de Ramiro Gaviño. La que por cierto fue extraviada y llevada a un paradero desconocido, como resultado de una remodelación efectuada en la Avenida de los Compositores del Parque Agua Azul, en Guadalajara, Jalisco, donde fue colocada en 1962.
“A los vivos se les debe respeto, a los muertos, verdad”
Cuando subí un post de esa escultura, escogí esa frase atribuida a Voltaire, perfecta para el caso.
El 25 de octubre del 2011, comencé a subir pequeñas publicaciones acompañadas de fotografías venidas de mis hallazgos en el mundo bicolor del que venía nuestra historia.
Sin embargo, de repente un día cambié el tempo de mi empeño y le imprimí un andante pero siempre allegro; era la esperanza lo que me movió a poner en letras mis deseos y las inquietudes y preocupaciones que ya tenía, ante el paso inexorable del tiempo marcado por la inacción, tanto oficial como institucional. Por lo que elaboré una carta para el entonces Presidente de CONACULTA.
A continuación coloco el cuerpo completo de aquel texto, pleno de esperanza y casi iluso que no obstante y gracias a ese tono de ingenuidad, hoy me sirve de referencia panorámica de lo que he conseguido y de la inacción generalizada.
Barcelona, España, 05 de abril de 2013.
Lic. Rafael Tovar y de Teresa
Presidente de CONACULTA
Presente:
Ante la imposibilidad de hacerlo personalmente, me dirijo a usted por este medio con objeto de poner en su conocimiento el caso del Maestro José F. Vásquez, músico, compositor, maestro y director de orquesta, y una de las figuras más notables de la cultura mexicana a lo largo de tres décadas, quien el próximo 19 de diciembre cumplirá 53 años de haber desaparecido sin que hasta la fecha se haya reconocido su labor profesional.
A fines de 1997, estando usted en este mismo cargo, y teniendo en puerta la presentación del libro: José F. Vásquez, Una voz que a los oídos llega, de Gabriel Pareyón, le hice partícipe de una invitación al evento. Por aquel tiempo la mayoría de las partituras habían sido localizadas.
El Maestro Vásquez es uno de los músicos mexicanos, conocidos sólo por los especialistas en la materia, pero totalmente desconocidos para el gran público en general y como consecuencia, también su música.
La obra de Vásquez comprende un abanico bastante amplio integrado por más de 200 obras, entre las que se cuentan:
Siete óperas, cinco sinfonías, tres conciertos para piano y orquesta, dos conciertos para violín y orquesta, el tríptico sinfónico, Acuarelas de Viaje, la Sinfonieta, la Suite Romántica para orquesta de cuerda, una Misa de Réquiem, el Ballet Azteca La Ofrenda, las cantatas: IV Centenario de la UNAM, y Liberación, una serie de 60 lieder, además de numerosos obras para cámara; un material que en su mayoría fue recuperado tras un prolongado periodo de investigación, debido al extravío de casi tres décadas, y que hoy está plenamente identificado y disponible para ser dado a conocer.
Por todo lo anterior me dirijo a usted con el objeto de poner a su consideración un proyecto de rescate que consta de cinco puntos principales:
1) Digitalizar la totalidad de la obra.
2) Editar las partituras.
3) Organizar un homenaje en el año 2013.
4) Realizar alguna grabación conmemorativa.
5) Efectuar el traslado de sus restos mortales a la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Como última información agrego que, si ya una vez la obra musical de José F. Vásquez estuvo extraviada por décadas y expuesta a la suerte, no sólo se debió a su muerte, o tres años después a la de la violinista Gloria Torres, mi madre, sino esencialmente al descuido por el patrimonio de dos niños huérfanos, en primera instancia, pero también al menosprecio de un patrimonio cultural que tarde o temprano se convertirá en un legado colectivo para todos los mexicanos.
Y si bien casi todo el material está depositado en la Biblioteca de la ENM de la UNAM, el papel se deteriora poco a poco y aunque sea poco probable que se repita, yo tuve que rescatar partituras de un bazar de la Lagunilla, y no es deseable que un acervo cultural perteneciente a todos, corra riesgos de destrucción o desaparición, o peor aún, de deterioros irreparables, contando con las herramientas cibernéticas contemporáneas.
Por todo lo anterior, señor licenciado, hoy, solicito la intervención de un amante del arte, como es usted, para encabezar el rescate de la memoria de un músico y de su obra, pues dada la situación actual, es absolutamente necesaria la intervención del Gobierno de la Nación, con objeto de preservar esta obra musical de manera definitiva.
Todo lo anterior, estimado licenciado, puede explicar a usted la naturaleza de mi petición.
De antemano he de agradecer la atención que preste a la presente solicitud, y la respuesta que me haga favor de llegar.
Le saludo muy cordialmente y me pongo a sus órdenes.
Atentamente
Maestro José J. Vásquez
jvasquezt@hotmail.com
jjvasquezt@yahoo.es
* Se adjunta síntesis biográfica de José F. Vásquez, inscrita en el Oxford Dictionary, Wikipedia, y Compositores de Música Clásica
A partir de ese día comencé a publicar una cuenta progresiva día con día, en espera de la respuesta. Y así de ese modo, los clics que fui solicitando como muestras de apoyo a la iniciativa, iban en aumento en forma directamente contraria al silencio sin respuesta a mi carta. El crecimiento de los seguidores de la página comenzó a transmitirme una clase de entusiasmo inédito hasta esos días. Tanto que hasta llegué a imaginar que tal suceso reforzaría mi petición ante CONACULTA.
Con ese optimismo adentro, cada día fui repartiendo agradecimientos, abrazos Ad libitum, decía, no obstante el transcurso de días vacíos que iba yo registrando como en un juego de conteos en ambos sentidos. Y CONACULTA perdía en cada fecha frente a los primeros miles de clics de apoyo. Y es que durante la vida protagónica de esta página, debí haber escrito a unas 40 mil personas, y no exagero, pues la página de FB llegó a tener más de 20 mil seguidores, y todavía hoy que ha pasado a un segundo plano desde el lanzamiento de esta web, aún conserva más de 18 mil seguidores.
El 7 de mayo de 2013, se cumplieron 19, 119 días desde la desaparición física de mi padre, la página tenía ya habían casi 2000, seguidores y el silencio oficial se había extendido a 32 días.

No conforme con mi actividad, el 9 de mayo, dos días después, decidí escribir otra carta en busca de otra suerte y lo compartí en la red.
Deseo dejar constancia que el día de hoy le he escrito al Diputado Luis Armando Córdova Díaz, Secretario de la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, con objeto de poner en su conocimiento la iniciativa emprendida ante CONACULTA, y para solicitar el apoyo de dicha comisión.
De lo anterior les puedo adelantar que todavía hoy, en julio de 2026, aún no he recibido respuesta alguna.
Finalmente, fechada el 15 de mayo recibía la respuesta de CONACULTA. Habían pasado 42 días y el conteo terminaba, igual que mis esperanzas.

La respuesta oficial de CONACULTA me dejó mudo no sólo por la falta de fondos señalada, o con eso de no tener facultad al respecto, sino que, en el meollo de la negativa, creí percibir falta de interés por ayudar de alguna forma. Tal vez si en su respuesta el funcionario hubiese sido empático ofreciendo alguna alternativa, mi mudez hubiera sido menos agria. A pesar de todo, la respuesta me sirvió como acicate y redoblé mi trabajo y la búsqueda de apoyos diarios, en una suerte de labor hormiga que con el tiempo me fue dando algunos dividendos positivos y promisorios.
Y de repente dentro de El libro de la risa y el olvido, de Milan Kundera, me encontró, (ella a mí) una frase a la medida para ser mi lema que desde entonces he usado, cada vez que me siento y comienzo a buscar tecleando los callejones detrás de la realidad:
«La lucha del ser humano contra el poder, es la lucha de la memoria contra el olvido»
Asimismo cabe recordar que a lo largo de estos largos años, le he escrito a siete rectores de la UNAM, y en los mejores casos fui derivado cuesta abajo en la pirámide administrativa, de lo que solamente fui capaz de concretar la colocación de una placa en el vestíbulo de la Sala Nezahualcóyotl, pues todas mis demás peticiones en pos de poner a salvo la figura del fundador de la trípode fundamental de los organismos culturales de la Universidad, como les llamo yo a la OFUNAM, a la Facultad de Música, y a lo que hoy es Radio UNAM, fueron desestimadas sin haberme dado una buena explicación. Cada una de esas negativas que nunca me comunicaron directamente si no a través de su inacción, me ubicaron claramente en soledad frente al armado del rompecabezas.
Lo demás no tiene misterio alguno porque mi trabajo investigativo carente de cualquier herramienta sofisticada, ha sido un empeño sostenido en el instinto natural de la curiosidad, primero para ser capaz de responder una pregunta muy sencilla para cualquier hijo: ¿Quién fue tu padre?
Después, conforme fueron cayendo las hojas del calendario, ese deseo por conseguir todas las respuestas a mi alcance, tomó distancia, y fue mutando hasta convertirse en la necesidad de un melómano asombrado frente a la música que había comenzado a descubrir.
Gracias a esta reconfiguración intestina, la página obtuvo un crecimiento exponencial y se convirtió en mi mejor aval para no decaer o incluso abandonar la misión, frente al interminable transcurso de puertas cerradas.
No podía vivir este empeño solamente de felicitaciones, pero fueron un buen alimento para seguir.
Hoy, la realidad es que aquel hijo ha podido finalmente responder a la gran pregunta. El melómano ha ganado luz con cada nota recuperada. Y el mexicano siente la satisfacción de haber rescatado un tesoro del olvido para legarlo al país que lo vio nacer. Una nación que padece, de manera especial, la naturaleza caducifolia de la memoria humana; más endeble aun cuando se trata de recordar a los suyos.
Dejo aquí dos de las frases recurrentes de José F. Vásquez, emblemáticas de su pensamiento vital: Malgré tout, como esencia de sus logros incuestionables en su prolongada y exitosa trayectoria dentro de la cultura musical de México. Y… Crear. Amar, lema con que firmó cada una de sus partituras, desde Sueño de amor (1910) hasta la ópera Vasco Núñez de Balboa (1961) su obra póstuma e inconclusa.
Hay dos deberes fundamentales, creo yo, ser feliz y ser útil. Porque lo magnífico de la vida es que no es nada fácil, y es verdad que enseña, pero no explica...
Si estamos atentos explica para y por qué es que hemos venido a construir memoria y respuestas, cada día, con una buena explicación hacia el siguiente día.
De esta forma puedo resumir el comienzo y los primeros nueve años de trabajo hormiga entre el 2011 y el 2020, donde mi célebre Ojalá, intentó contagiar a quien me leyera, la fuerza cautiva en una labor contra el olvido, enfocada en el rescate de un músico célebre y muy importante en vida, convertido en un fantasma en cuanto murió.
Pues en el fondo sabía que por nuestra raza, todavía no había hablado un espíritu. El de José Francisco Vásquez Cano. (1896-1961)
Y su música ha sido mi aval y el teexto presente, un mientras; nada más.
