Aniversario 130 en el primer trimestre de 2026

Amigos todos, la luz continúa comiendo sombra…El aniversario 130 del natalicio de mi padre, inicia con la interpretación de dos de sus conciertos para piano y orquesta, presentándose con cinco días de diferencia, primero en Guadalajara y después en Querétaro, un hecho extraordinario tratándose del Gran Fantasma de la Música Mexicana, cuyo olvido viene de muy lejos.

Los días 25 de febrero y 01 de marzo del presente año de 2026, la Orquesta Filarmónica de Jalisco, llevando como solista el maestro Arturo Nieto y todos bajo la batuta del maestro José Guadalupe Flores, habrán de interpretar el Concierto No. 3, (1936), 24 años después da haberlo hecho ellos mismos, acompañados por la OFUNAM y por la OSUNL.

Días más adelante, el 05 de marzo, la Orquesta Filarmónica de Querétaro bajo la dirección del maestro Mark Kadin, y llevando como solista al maestro Israel Barrios, habrán de interpretar el Concierto No.2, (1920) 82 años después de su estreno. Con esto, la OFQ se convertirá en la primera y única orquesta en haber interpretado los tres conciertos para piano de José F. Vásquez. Un dato curioso y digno de resaltar, debido al vínculo sui generis que unen a una orquesta fundada en 1992, y a un compositor olvidado desde su fallecimiento en 1961.

El otro eslabón significativo entre estas dos orquestas, es que la primera grabación sinfónica de obra de mi padre, la realizó la OFQ bajo la entonces titularidad del mismo maestro Flores, y con el mismo maestro Nieto al piano. Y aunque esto puede parecer un juego insólito de espejos destinales, representa algo tan simple como lo es un acto emanado de la voluntad humana.

En la historia de nuestra música, solo la antigua Orquesta Sinfónica de la Universidad, hoy OFUNAM, compartió el crédito de haber presentado en muy lejanas fechas los tres conciertos de piano, bajo las respectivas batutas de Hans Kindler, José Rocabruna y el propio compositor, esto en orden cronológico.

Ha sido una espera muy prolongada.
Sin embargo confío en que este, Ojalá, de trabajo investigativo que me impulsó durante 40 años, mantenga el interés por continuar desempolvando el corpus musical tan extenso de mi padre; del que hoy contamos 192 partituras recuperadas en formato digital.

El olvido es un enemigo formidable, pero si hay voluntad siempre hay camino para proseguir la lucha contra la desmemoria y el desconocimiento de la música nuestra.

Serán nueve días para la irrepetible emoción del deber cumplido, sabiendo que apenas ha sido el inicio… pues como dijo Paz… soy una pausa y me voy.

Como hijo no podría estar más feliz; como melómano me siento lleno de curiosidad; como mexicano, muy orgulloso y con una gran dosis de nostalgia por el futuro.

Y si todo sale bien, espero ser testigo in situ de estos días de cosecha a largo, muy largo plazo, con la gratitud de haber llegado a tiempo.

Ars longa vita brevis… y que todo fluya.


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