Call us now:

Amigos todos: Mañana, 19 de diciembre de 2024, se cumplirán 63 años de la muerte de José F. Vásquez, y es poco probable que la noticia vaya a aparecer en los periódicos de su país, de la ciudad o del estado que lo vieron nacer, o que algún programa cultural en la radio, menos aún se puede esperar que en la televisión se organice algo para recordar el hecho.
Y mucho me temo que serán muy pocos los medios de comunicación de la UNAM o del estado de Jalisco que vayan a ofrecer esta información, acaso porque la ignoran. Ojalá me equivoque porque como Hijo Predilecto del estado de Jalisco y en proporción a la trascendencia de su obra universitaria, lo merece.
Sin embargo, este rinconcito virtual debe proseguir hurgando entre las tantas formas de olvido encostrado, en busca de grietas para que la luz siga comiendo sombra como un eclipse frente a mi personal contrarreloj. Ars longa, vita brevis… Pero también porque es imposible desvincular tu corazón al de tus amados ausentes. Y este es mi caso…
Por todo esto, les invito de nuevo a que conozcan o reconozcan esta página enfocada contra el olvido de José F. Vásquez, mi padre, y a que me hagan el favor de difundir esta información, si les parece bien, como una muestra de solidaridad contra el olvido de un músico mexicano, director, fundador de aulas, fuentes de trabajo, y de orquestas como la hoy OFUNAM; promotor incansable de la ópera nacional, y docente fundador de la hoy Facultad de Música, también de la UNAM, a la que entregó casi 40 años de su vida laboral, además de haber sido el primer Jefe del Servicio de Radio de la UNAM; éste último un hecho, ignorado dentro del relato oficial de la hoy Radio UNAM.
No obstante y a pesar del tempo troppo lento de mi avance contra el olvido de mi padre, durante este año 2024 que se acerca a su fin, se han conseguido algunos avances tan significativos que por tercer año consecutivo he viajado a México, para seguir escuchando casi siempre por primera vez en mi vida, diferentes fragmentos del vasta obra musical de José F. Vásquez.
De nuevo un viaje de reconocimiento de mis orígenes y de continuo reencuentro con la nostalgia; de mi vida anterior, de lo que fui, de lo que hice o dejé de ser, de lo que tuve y de lo que amé, y de todo eso que dejé atrás.
En esta ocasión tuve la suerte de estar presente en la ceremonia en la que se presentó la primera edición del Réquiem a cuatro voces desiguales, producto de un convenio con la UAM campus Iztapalapa, dicho sea de paso, la primera institución oficial que se interesó en llevar a cabo este paso tan importante para la difusión de cualquier partitura. La obra fue cantada por el Coro de la institución bajo la dirección de la maestra Angélica Ramírez Cruz, a quien se debe gran parte de este logro. Mi gratitud también para el maestro Rodolfo Palma.
Por tercer año se ha celebrado la Semana José F. Vásquez, organizada por la Escuela Superior de Música «Fausto de Andrés y Aguirre», bajo la dirección del maestro Jorge Aguirre. En esta edición pudimos disfrutar de siete días de charlas, conferencias y de conciertos de su obra. Destaco que por primera vez pude escuchar en vivo la Suite Romántica para orquesta de cuerdas, así como de la primera Gala de arias de las óperas de José F. Vásquez, que me llenaron de emoción tras tantos años de búsqueda. Asimismo y por segunda vez en pocos días, volvía a escuchar el Réquiem. Al final les adjunto el programa completo del evento. Haber estado en Cholula me ha dejado la franca sensación de gratitud por haber confiado en esta institución que año con año viene demostrando su amoroso compromiso con la obra de mi padre.
La Gala de arias de óperas de José F. Vásquez fue presentada, además, en el Teatro Julio Castillo gracias al interés y a la inestimable colaboración de Mireille Bartilotti; y en el Teatro Raúl Gamboa de la ciudad de San Luis Potosí, bajo los auspicios del Instituto Potosino de Bellas Artes, que, sin la complicidad del maestro Luis Fernando Padrón no hubiera sido posible organizar.
El viaje me permitió asimismo, llevar a cabo la presentación de mi más reciente novela, La felicidad de los manglares, primero teniendo como sede la Casa de Coahuila, en la ciudad de México, gracias a la amable invitación de la licenciada Lilia Cárdenas. El libro fue presentado por, Pável Granados, Ernesto Godoy y Rafael Pérez Taylor, y con la participación de Claudia Silki.
En Querétaro, el evento se reeditó en la Galería de Arte Libertad y la presentación corrió a cargo de Marian Perusquia y de Anayansi Bañuelos; la novedad corrió por cuenta del Colectivo AcercArte que con la presentación del recital Notas Cuánticas, donde se cantaron textos de mi poemario Letras Cuánticas, engalanó la noche.
Mi lista de agradecimientos es larga y selecta, pues para llevar a cabo cada uno de los conciertos, recitales y presentaciones, es necesario recordar que existe una buena dosis de amoroso trabajo, voluntad y complicidad para continuar luchando porque la luz continúe comiendo sombra, y por seguir difundiendo la cultura como un empeño prioritario de vida.
Gracias a los maestros Víctor Nájera y a Josué Olvera; por su dedicación y amor e incansable trabajo para seguir con el rescate y difusión de la obra de José F. Vásquez y en general de la ópera mexicana. Al Colectivo Acercarte y a cada uno de sus integrantes que han cantado e interpretado la obra.
A la maestra Angélica Ramírez Cruz, y al Coro de la UAM Campus Iztapalapa por haberme cumplido el sueño de escuchar por vez primera en vivo, el Réquiem para cuatro voces desiguales, muchas gracias.
Al maestro Jorge Aguirre y todos y cada uno de los integrantes de su equipo en la Escuela Superior de Música «Fausto de Andrés y Aguirre». La edición de la Semana José F. Vásquez ha sido exitosa y fructífera tanto para el proyecto en sí, pero además para la música mexicana y para quienes luchamos por ella.
Gracias a los maestros, Andrés Rivera Torres, Mónica Covarrubias, Fernando Aguirre y a los jóvenes elementos de la Orquesta del Conservatorio de Puebla, y al Coro de la ESMUFA. Sus interpretaciones las guardo en la memoria del corazón.
La lista de agradecimientos es aún más larga pero los más cercanos y activos han sido ya señalados antes, no obstante, agradezco a mi familia su paciencia ante esa larguísima espera de 38 años que me han llevado a continuar un año más a cosechar lo sembrado a lo largo del camino y cabe agradecer a la vida la oportunidad de haber vuelto a la ciudad en que nací por tercer años consecutivo.
Especialmente me es necesario darle las gracias a mi hija, Mónica Landero, que no es mi hija sino hija que la vida me dio como uno de los mejores regalos. Gracias a ella pude viajar y volver a ser testigo, in situ, de mis avances contra el olvido y en la continuación de la difusión de mi obra literaria en México. Gracias, mi niña. Gracias, siempre.
¿Y saben ustedes que han habido varios nuevos hallazgos recientes de partituras y libretos? A la próxima les cuento…
Mañana pues, se cumplirá un año más de su partida. La cifra: 63 años que se cumplen desde aquel 19 de diciembre de 1961. ¿Se acordarán al fin de él y de sus años de trabajo, como parte del origen de todas estas consecuencias felices que hoy vemos florecer y seguir creciendo sobre todo dentro de la Comunidad Cultura UNAM para orgullo de todos, usufructuarios todos de aquella época contra corriente?… Funcionarios, docentes, músicos y futuros profesionales de la música, todos testigos del efecto de la causa. ¿O volverá a cumplirse un año más de desmemoria institucional, mayoritaria?
Encima de las más de 188 partituras (óperas, sinfonías, conciertos, lieder, sonatas, cantatas, misas, poemas sinfónicos y un ballet) de mi padre, aún hay algo de polvo de olvido, hacen falta curiosos que quieran descubrirlas y tocarlas. Y en esta realidad en derredor campea un silencio demasiado sordo. Demasiado, creo yo, para una sola vida. Porque por mi raza no habla todavía con plenitud, su espíritu… Todavía.
-José Francisco Vásquez Cano –
(Arandas, Jalisco, 4 de octubre de 1896 – Ciudad de México, 19 de diciembre de 1961)
















