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No obstante la diversidad del catálogo Vásquez, la mayoría de su obra denota su predilección por el piano y por la voz humana, algo que quedó plasmado en su producción operística, en su numerosa creación de lieder, o en el réquiem y en las cantatas. El compositor incursionó en la creación de un ballet que no solo resalta por su singularidad sino además por el lenguaje musical utilizado.
*Escrito en el transcurso de 1931, este ballet -único en el catálogo de José F. Vásquez- está fundado en un texto de Manuel M. Bermejo, de exaltación azteca.
La acción se desarrolla en dieciséis partes.
La música compuesta por Vásquez para esta escena mítica no utiliza material indio. En su lugar aparecen efectos en percusiones y alientos, que aproximan al escucha a una atmósfera mágica, irreal, en vez de acercarles fieles impresiones arqueológicas o étnicas.
Se trata de una obra maestra tanto por el manejo orquestal y el subsecuente aprovechamiento de texturas, como por el esqueleto formal que le cohesiona.
Junto con las sinfonías segunda y tercera, probablemente constituya la aportación orquestal más notoria de Vásquez a la música mexicana del siglo XX… «
Fragmento del texto del Doctor Gabriel Pareyón, contenido dentro la sección Biografía 7, de la página web contra el olvido de José F. Vásquez. https://www.josefvasquez.com
Esta obra fue interpretada hace 28 años, también por la OFJ, dentro de un programa especial de homenaje presentado en sendos conciertos realizados, uno en la misma sede del Teatro Degollado y otro en Arandas,
Jalisco, tierra natal del maestro Vásquez, en noviembre de 1996, bajo la batuta de su entonces Director Titular, el
maestro José Guadalupe Flores.
Su estreno mundial ocurrió el 18 de noviembre de 1937, en el teatro Abelardo L. Rodríguez, con la Orquesta Sinfónica de la Universidad, encabezada por el primer director huésped que actuara frente a este conjunto, el maestro Manuel M. Ponce. Asimismo, la obra fue interpretada en el Anfiteatro Bolívar, el 21 de noviembre de 1940, por la misma orquesta, bajo la batuta del maestro Daniel Ayala.
Mi gratitud a los directivos de la orquesta, al maestro José Luis Castillo, al doctor Gabriel Pareyón, al maestro Daniel Álamo y todo el equipo humano que ha hecho posible este avance más contra el olvido de este, Hijo Predilecto del Estado de Jalisco, tan desconocido en su propio lugar de origen.
Y que todo fluya…
José J. Vásquez Torres



