La vida es demasiado corta cuando se trata de amor

19 de diciembre de 2011

Hace muchos años, mientras soñaba lo soñable de la felicidad futura, oí voces. Yo era un niño de 10 años y nunca había despertado a esa hora. Tal vez porque era feliz y siempre dormía sin ninguna preocupación. Pero esa noche algo me despertó. Entonces me levanté y fui a ver…¿Acaso como efecto se va generando un mecanismo natural, ejecutor de la reconfiguración del rompecabezas del origen de tu propia vida?

Quizá.

Quizá todo sea jugado en códigos de rompecabezas…

Y todo a partir de una noche y del golpeteo de un ataúd metálico y fulgente, contra una puerta de madera, como representación de la puerta de salida de la vida de un hombre.

Un músico llevado por empleados de una funeraria rumbo al destino final de su aventura humana: José F. Vásquez; un señor músico que fue mi padre.

Debo trabajar por su reivindicación hasta que la dignidad sea parte del mundo de la música mexicana, a la que consagró toda su vida; no puedo entregar esta historia al silencio, porque el olvido es el peso muerto de los hechos humanos; un lastre con frecuencia cohesionado con la ignorancia y con la ingratitud…

Y porque la realidad está ahí para ser modificada, si no, ¿para qué está?

-JJVT-

Las imágenes corresponde al sepelio de José F. Vásquez, el día 21 de diciembre de 1961, en el Panteón Francés de San Joaquín de la ciudad de México.


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