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19 de diciembre de 2011
Quizá.
Quizá todo sea jugado en códigos de rompecabezas…
Y todo a partir de una noche y del golpeteo de un ataúd metálico y fulgente, contra una puerta de madera, como representación de la puerta de salida de la vida de un hombre.
Un músico llevado por empleados de una funeraria rumbo al destino final de su aventura humana: José F. Vásquez; un señor músico que fue mi padre.
Debo trabajar por su reivindicación hasta que la dignidad sea parte del mundo de la música mexicana, a la que consagró toda su vida; no puedo entregar esta historia al silencio, porque el olvido es el peso muerto de los hechos humanos; un lastre con frecuencia cohesionado con la ignorancia y con la ingratitud…
Y porque la realidad está ahí para ser modificada, si no, ¿para qué está?
-JJVT-
Las imágenes corresponde al sepelio de José F. Vásquez, el día 21 de diciembre de 1961, en el Panteón Francés de San Joaquín de la ciudad de México.
