La esperanza es el sueño del hombre despierto

30 de diciembre de 2011

La puesta en escena de una ópera es una celebración del arte total, a veces tan esporádica como la llegada de un año nuevo. Otras veces habría que hacer coincidir un empeño como este con el paso de un cometa, pues para volver a disfrutarla suele transcurrir una vida, sobre todo si esto ocurre dentro de un entorno hostil hacia el bel canto.
Porque ya se sabe que dentro de las historias humanas, es así como suele discurrir la relación del arte con su gestión, que la labor de promoción contracorriente ha sido una recurrencia, y que probablemente lo siga siendo, porque es de temerse que hacia nuestro cercano futuro, la selección natural no ha de remover la ignorancia, ni conseguirá paliar la pérdida de curiosidad en muchos individuos, cuando se trata de rastrear los orígenes culturales o el arte desconocido y fuera del catálogo decretado, debido probablemente a las características en boga de un sistema que privilegia lo fácil y ya envuelto, y hasta lo ñoño a la mano, y que involuciona basado en la premisa nodal de, o tú o yo.¿Qué es entonces una ópera dentro del sistema?

¿Qué es entonces una ópera mexicana en México?

Hasta hoy la historia de, El Rajáh, y de todas las óperas de José F. Vásquez, siete en total, no existe, a pesar de haber existido, porque sus notas han permanecido en silencio. Son fantasmas en papel, y a expensas del deterioro natural si no se pone remedio pronto. Y ojalá esto no termine siendo una alegoría de lo que ocurre con la ópera mexicana dentro de su propio país en buena parte a causa del colonialismo mental, tan propio en México.

Sin embargo, todo es factible de cambio y ese cambio inicia por ser un pensamiento; un deseo. Incluso la realidad se puede reconfigurar cada día a partir de un pensamiento, más aún de la acumulación de ellos.

Porque la realidad es un conjunto de acuerdos, vicios y hábitos que está ahí para ser modificado, si no, ¿para qué existe? Y es que hasta mi pesimismo bien informado tiene un límite cada vez que coquetea con la esperanza.

Así que en mi lista de pensamientos recurrentes y buenos deseos hacia el muy próximo año de 2012, quiero incluir ese que imagina ver en escena una de estas óperas mexicanas, tan desconocidas. Porque es muy poco probable que pueda haber testigos que nos relaten su estreno, que nos contagien con su entusiasmo o que señalen su disgusto por alguna razón; el tiempo no nos respeta, aunque a veces sí lo hace con el arte, siempre y cuando la intervención de la mano humana sea consciente, generosa y profesional para lograr su preservación, y como sucede en este caso, en su rescate como punto de arranque.

A veces lo único que hace falta es voluntad.

La ópera El Rajáh, que constituye el último eslabón de la trilogía exotista de José F. Vásquez, fue estrenada el 14 de junio de 1931 en el Teatro Arbeu de la ciudad de México. Y fue repuesta dentro del ciclo inaugural del Palacio de Bellas Artes, los días 29 de agosto y 1 de septiembre de 1935. Desde aquellas últimas funciones, la voz de el Rajáh, de Vásquez ha permanecido muda; detrás de un biombo de olvido y tal vez a causa del desconocimiento que suele ser mayoritario dentro de los gestores de la cultura en buena parte del mundo, México incluido. Quienes quizá se pregunten: ¿Quién fue José F. Vásquez?

Yo de cualquier modo me inscribo en el optimismo de temporada, y cruzo los dedos y sigo trabajando para que esto cambie y porque la luz debe seguir comiendo sombra.

Que así sea.

Y si debido a las fuerzas de la resistencia y de la inacción no se cumpliera mi deseo, estaré preparado para agregarlo a mi lista del año siguiente.

Yo también suelo ser recurrente.

Pues dentro del caudal de deseos en vías de cumplirse, todo fluye… Y porque no se me olvida eso de que somos el producto de nuestros deseos cumplidos o incumplidos.

Aquí se muestra el elenco de aquellas funciones en el Palacio de Bellas Artes:

Agosto 29/Septiembre 1 [por la noche], Compañía de Ópera Mexicana Pro Arte Nacional

El Rajáh (José F. Vásquez)

Concertador: José F. Vásquez, Escena: Francisco Díaz

Mahina : Luz María Vásquez, Mantamí : Ricardo C. Lara, El Rajáh : Carlos Mejía, Sacaontola : Clementina González de Cosío, Darma : María Esther Cerdeño, Natali : Ignacio Guerra Bolaños

El santón : José Corral

¡Feliz año nuevo!… Bon any nou!…

-JJV-

La imagen superior nos muestra la carátula de uno de los programas del estreno en el Palacio de Bellas Artes, el domingo 14 de junio de 1931.

La imagen superior corresponde al estreno en el Teatro Arbeu. En ella se puede ver al autor, al centro, vestido de esmoquin, y a todo el elenco de la puesta en escena en derredor.

La imagen inferior nos muestra la entrada principal del teatro, probablemente hacia el año de 1918.


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