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3 de noviembre de 2013
Una instantánea que fácilmente se grabó en la mente del niño que fui a los 6 o quizá 7 años, cuando por primera vez contemplé, impactado, el poder de la música bajo la gobierno del mismo señor que solía limpiarme la boca llena de helado, o del mismo señor que me leía el Quijote o libros de historia; o que me daba clases de piano en el viejo Rosenkranz que había pertenecido a mis abuelos maternos.
Así que verlo ahí bajo los reflectores del gran teatro, se tradujo en mi mente infantil como un acto casi mágico y descomunal para mis ojos emocionados. Un acto amoroso que me conectaba con él al final del concierto, mientras se escuchaban los aplausos generalizados del público, y que yo sentía como parte del contorno de mi cuerpo estremecido de orgullo en el instante del clímax, cuando ese niño gritaba: ¡Es mi papá, es mi papá!, y luego miraba en derredor para ver quién me había escuchado.
Ustedes ya saben cómo eran, cómo son, y cómo seguirán siendo los niños…
Por eso creo yo, cuando en 1959, teniendo ya 8 años, me emocionó tanto escuchar el tema de Cielito lindo (Tema mexicano) de su Tercer concierto para piano y orquesta, además interpretado por Carlos Vázquez, «mi cuate», como me decía él… Era la proximidad con quienes hacían posible la música y mi identificación con ese tema lo que me hizo llorar de emoción. ¿Acaso mi primera vez?, seguramente…
Y es que se recuerdan más fácilmente los momentos de la vida que han sido llenados por un sentimiento. Como aquel. Porque confieso no haber recordado la fecha ni el resto del programa de aquella mañana en Bellas Artes, sino hasta que por fortuna encontré el dato:
Junio 14
Orquesta Sinfónica de la Universidad
José F. Vásquez, director
Haydn: Sinfonía «Los adioses » / Vásquez: Tercer concierto para piano . Solista: Carlos Vázquez / Frescobaldi: Toccata / Strauss: Don Juan .
Y esa es la imagen preferida de mis ojos cuando se cierran pensando en José F. Vásquez.
El director de las orquestas que pude ver, y el de todas esas otras que él había ya dirigido por todo el mundo, antes de que yo naciera.
Esta es la vertiente más conocida de su carrera como músico, a pesar de la diversidad de sus actividades dentro del mundo cultural de la primera mitad del Siglo XX, mayormente entregada a la Universidad Autónoma de México, destacándose aquellos 25 años como Director Titular de la Orquesta Sinfónica de la Universidad.; casi la mitad de su vida.
Y que hasta hoy le han valido solamente su olvido como Fundador, y apenas su mención, como Encargado.
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Las giras internacionales. ***…Entre 1943 y 1944 actuó en los principales teatros de América del Sur, como director de orquesta y de ópera; en Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile, La Paz, Lima y Bogotá, recibió condecoraciones por su trabajo de intercambio cultural. Aquí dio a conocer las obras más representativas de Carrillo, Ayala, Ponce, Moncayo, y las propias. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial actuó en Europa, invitado por el gobierno de De Gaulle para dirigir, como huésped -en tres ocasiones-, la Orquesta de la Radio Nacional de Francia. También dirigió en calidad de invitado las orquestas Pasdeloups también en París, y la de la Radio Nacional Belga -en cinco ocasiones-; y fue el primer director mexicano que apareció al frente de la orquesta Sinfónica de la BBC de Londres y de la Orquesta de Cámara de la Radio holandesa (1948-1949). En España dirigió las orquestas sinfónicas de Asturias, Oviedo y Palma de Mallorca; en Alemania, las sinfónicas de Frankfurt am Main, Hannover y Bremen; en Suecia las de Estocolmo y Gotemburgo; en Noruega la de Bergen, y en la nueva Yugoslavia de Broz Tito, las orquestas sinfónicas de Belgrado, Zagreb y Ljubljana. Entre 1946 y 1958 fue director huésped de las orquestas sinfónicas de Nueva York, Erie, Washington, Jersey City, Baltimore, Carolina del Norte, Indianápolis, Austin, Dallas, Corpus Christi, Phoenix, San José (California), Los Ángeles y Denver. Visitó por segunda vez América Central en 1947 y 1948, como director huésped de las orquestas sinfónicas de Guatemala y El Salvador; en 1954 actuó con la Orquesta Sinfónica Nacional de Panamá, de la cual recibió la condecoración de Director Huésped Permanente Honorario. En Japón fue el primer director invitado, extranjero, que actuó con al orquesta Sinfónica de la Radio Imperial, de la ciudad de Tokyo, y con las sinfónicas de Osaka y de Kioto, en los primeros meses de 1959. En México, gracias a la amistad con Daniel Ayala, dirigió varias veces la Orquesta Sinfónica de Yucatán (1944-1952). Fue también batuta huésped, entre 1946 y 1956, de orquestas de Guadalajara, Morelia y Xalapa…
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Aquí entre nos, donde nadie nos lee ni nos oye, les confieso cada vez que acudo a un concierto y contemplo un podio vacío, pienso en él, en ese director que fue mi padre, y casi puedo ver esa su misma figura de mano sin batuta. Imagino a su antigua orquesta afinando para recibirlo, cuando en verdad es otra la que en la realidad presente, afina y aguarda a su director, durante esos largos instantes previos al inicio de una obra. Cuando el silencio es memoria.
Luego, al terminar el concierto, y cuando soy parte de un mar de aplausos, transformo aquel grito infantil en una gran sonrisa porque la música ha permanecido todos estos años dentro de mí, y porque tengo el privilegio de continuar llenando mi vida con ella, en las salas de concierto que, por fortuna, he ido recorriendo a lo largo de los años, hasta esta mi feliz abuelidad. Y de ese modo siento la plenitud, porque todo fluye.
-JJVT-
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*** (Extracto del libro José F. Vásquez – «Una voz que a los oídos llega» de Gabriel Pareyón – Secretaría de Cultura del Edo. de Jalisco – 1996) ———————–
La fotografía superior, fue conseguida antes del inicio de un concierto de la presente temporada 2013 de la Orquestra Simfónica de Barcelona i Nacional de Catalunya, en L’ Auditori de Barcelona.