El espíritu que desde entonces habla por la raza

El espíritu que desde entonces, habla por esta raza

Febrero 10 de 2018

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Allegros Re allegros, queridos cómplices todos, de nuevo estoy de vuelta de una de mis exploraciones a través del túnel del tiempo, gracias a otro documento muy relacionado por cierto, con el compartido aquí la semana anterior.

En este caso un artículo escrito en inglés que nos presenta su crónica enfocada en un concierto de la Orquesta Sinfónica de la Universidad, (hoy OFUNAM), bajo la batuta de José F. Vásquez, y esto de la batuta es un decir, puesto que mi padre prefería usar las manos a la hora de capitanear su nave.

El documento aparece sin datar, no obstante es sencillo saber que fue escrito en 1940, dentro de la celebración del Festival Tchaikovsky, creado a propósito del centenario del natalicio del genio nacido en la pequeña ciudad de Vótkinsk, en tiempos de la Rusia Imperial.

El texto dice que el director de la orquesta del concierto (primero de dos), «justly popular and well loved José F. Vásquez, whose warmly sympathetic rendering of the scores, evoked a genuinely sincere and enthusiastic response» (el muy popular y amado José F Vásquez, cuya cálida comprensión de las partituras, evocó una respuesta genuinamente sincera y entusiasta).

Eso de los adjetivos cariñosos, como su hijo, me gusta, pero en la distancia de melómano curioso me proporciona, según creo, nuevas pistas del músico.

Más adelante el texto señala que sería difícil encontrar un mejor director de Tchaikowsky, dando a continuación datos muy someros, tanto de su biografía musical como de su obra hasta esa fecha.

El programa de aquel concierto no es revelado a continuación, y gracias a esto podemos enterarnos que se integró con la Obertura Romeo y Julieta, la Sinfonía No. 5 en mi menor, y el Concierto para violín y orquesta en re mayor.

Todo un banquete, diría yo.

Y aunque el orden debió cerrar con la sinfonía, el artículo deja al final el relato del concierto de violín, «played admirably by Benjamín Cuervo, a young artist, student of José Rocabruna» (cofundador de la orquesta y a la sazón director de la Escuela Nacional de Música de la Universidad) «Cuervo was the soloist as winner of thr violin competition established by Vásquez» (Cuervo fue el solista como ganador de la concurso de violín establecido por Vásquez)

Gracias a este nuevo hallazgo, podemos afirmar que la convocatoria del concurso de violín de los 250 pesos de premio, de la que di cuenta aquí mismo hace una semana, al menos tuvo tres años de vida, y que igual que en 1937, en ese año de 1940 cumplió su cometido proporcionando a una orquesta con pocos recursos, un digno solista que al menos por esta crónica, triunfó.

Y con ello hizo triunfar nuevamente una idea y a todo el esfuerzo conjunto de dos instituciones universitarias, la entonces OSU, y la entonces ENM, en su labor de no sólo educar sino además de promover el nuevo talento mexicano.

La verdad ignoro si la hoy OFUNAM y la hoy FNM tengan algún plan similar, pero me parecería magnífico que lo hicieran, y no sólo con los violinistas, por supuesto, pues los jóvenes talentosos, creo yo, abundan en toda disciplina, y parte de la responsabilidad de cada generación es esa, dando salida a través de concursos que vinculen al gran desconocido con el escaparate, y en esto, también, nuestra querida universidad tiene en la Sala Neza, el mejor.

Volviendo sobre la reflexión provocada por el anciano documento de 78 años de edad, es justo mencionar el éxito de la relación personal respetuosa y propositiva de mi padre con el maestro Rocabruna, por un lado compartiendo la dirección de la orquesta durante 21 años, algo bastante difícil, creo yo, y que habla de la madurez de ambos y de su prioritario amor por la música y por la universidad.

Una dupla exitosa frente a los embates anti universitarios que amenazaron con obstinación la existencia de la orquesta, pero que se sostuvo hasta la muerte de ese gran violinista catalán, compañero de atril de Pau Casals, y formador de violinistas de renombre como: Daniel Ayala, Federico Baena, Benjamín Cuervo, Armando Montiel, Salvador Pérez Márquez, Silvestre Revueltas, Luis Sandi, Ezequiel Sierra, Lauro Urangas y Gloria Torres, mi madre.

La crónica, hoy enferma de amarillo, sigue relatando los aspectos biográficos del compositor ruso, con la intervención del compositor y musicólogo español don Jesús Bal y Gay. Y acaba con el anuncio del siguiente programa dentro de la misma pauta, sólo que con el ganador del concurso de piano: Carlos Rivero.

Me llama la atención el dato anterior que nos habla del énfasis didáctico de los conciertos de la agrupación universitaria, enfocada mayormente en los jóvenes que acudían al Anfiteatro Bolívar a escuchar la orquesta de su alma máter.

¿Habrá sido este otro rasgo ideológico del director de la OSU?

Parece que gracias a la crónica del crítico norteamericano, (pero nacido en Monterrey) Charles Poore, quien por casi 40 años trabajó para el NY Times, se nos han revelado informaciones útiles para la reconstrucción del personaje.

Y qué útil poder conocer elementos de la fórmula que sostuvo a una orquesta en pie durante sus primeros 25 años, y hacerlo asomados detrás de un puñado de letras como testigo de acciones emprendidas casi sin recursos para conseguirlo; y que hoy, a ojos de este mundo tan materializado, pueden parecer solamente cicatrices indescifrables o recetas anticuadas.

Sin embargo, son el testimonio que nos permite sentir el material que construyó los basamentos estructurales de la hoy OFUNAM. Y esto debe no solo ser de utilidad para quienes hoy llevan su timón, sino que también deben alegrarnos a todos quienes hemos visto etapas de su trayectoria, jamás exenta de sinuosidades.

A mí me alegra mucho saber.

Me alegra mucho saber más.

Me alegra mucho saber más de mi padre.

Porque no sólo ha inspirado mi vida el rescate de su obra tan olvidada, además, por estas pruebas documentales puedo ver cómo pensó, como deseó, cómo hizo, y puedo entonces intuir que a partir de una idea, en plena inexistencia y sin muchas expectativas personales, se puede construir un mundo futuro.

Y me han de perdonar pero me emociona sentir el contraste al ver hoy a la orquesta, consecuencia viva y magnífica de sus esfuerzos, que no obstante su progresión, haya alcanzado una espléndida madurez, pero aquejada de amnesia.

A propósito de concursos, me acabo de enterar de la existencia del Premio Internacional de Dirección de Orquesta OFUNAM, y de nuevo tengo un sentimiento paradójico. Por un lado como melómano confeso me alegro y mucho.

Por el otro, pienso en voz alta:

¿No será posible que dentro de alguno de estos concursos, se pudiera iniciar el rescate de la memoria de su fundador, y antiguo organizador de concursos, similares, pero hace 81 años, comenzando por vincularlo usando el pronombre: nuestro. .. en vez de referirse a él como quien se hizo cargo de la orquesta en sus inicios?

¿No será posible, por útil, por edificante y por lógico, reintegrar esos primeros 5 lustros de la orquesta, a la realidad presente, con otro enfoque más incluyente?

Pues como dijo Shakespeare, «El pasado es un prólogo», y de acuerdo a la intrahistoria de la institución, aquella etapa romántica, diría yo, fue una empresa contra corriente muy esforzada, y muy digna.

Su reivindicación aportaría una grieta más de luz que coma sombra, y así, tal vez sería posible escuchar, un poquito mejor, la misma voz del espíritu que desde entonces, habla por esta raza.

La imagen superior nos muestra una reproducción digital de la nota en inglés firmada por el crítico musical, corresponsal del NY Times, Charles Poore.


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